Por Daniel Palomero Sanz
Como director de Miradas 609, un observatorio que vela por el acceso transparente y confiable a la información pública, veo diariamente cómo las plataformas digitales ofrecen una oportunidad invaluable para fortalecer la participación ciudadana y fomentar un diálogo constructivo entre la comunidad y sus representantes. Sin embargo, para aprovechar al máximo este potencial, es crucial enfrentar dos grandes obstáculos: el desinterés ciudadano y la proliferación de fake news, ambos desafíos que erosionan la confianza pública y dificultan la participación informada y comprometida.
La participación digital: un pilar de la democracia moderna
La participación ciudadana no es un lujo ni una tarea secundaria; es un pilar esencial de cualquier democracia que se precie de ser inclusiva y representativa. Las redes sociales, los sitios web institucionales y otras plataformas digitales abren canales de comunicación directa entre la ciudadanía y sus autoridades. Hoy en día, cualquier persona con acceso a internet puede expresar su opinión, participar en consultas públicas y mantenerse al tanto de los proyectos que impactan su vida diaria. Sin embargo, esta posibilidad sólo se convierte en realidad cuando hay un interés genuino por participar y una confianza en la información disponible. De ahí que la lucha contra la desinformación y la falta de involucramiento de la comunidad se vuelva una tarea prioritaria.
Combatir el desinterés, Fake news y desinformación: un desafío estratégico
El desinterés ciudadano frente a las gestiones locales es una tendencia preocupante. Para revertirlo, las unidades territoriales deben esforzarse por captar la atención de sus comunidades con contenido digital relevante, comprensible y auténtico. Es vital que cada municipio adopte una estrategia de comunicación cercana y proactiva, que refleje las realidades y necesidades locales, promoviendo, por ejemplo, historias de impacto directo en los barrios y testimonios de la misma comunidad. Este enfoque personalizado puede transformar la percepción de distancia entre el ciudadano y su gobierno, facilitando un sentido de pertenencia y de participación activa.
Además, las autoridades deben invertir en campañas educativas para que la ciudadanía entienda su rol en los procesos participativos y sepa cómo utilizar los canales digitales para hacer escuchar su voz. Los sitios web municipales y redes sociales son clave aquí: no solo deben ser actualizados, sino también diseñados para que el acceso a la información y la interacción con las autoridades sean sencillos y efectivos.
Si bien el desinterés es un problema evidente, la desinformación o las fake news representan una amenaza insidiosa que socava la confianza pública. Las noticias falsas y los rumores malintencionados pueden generar confusión, miedo y hasta rechazo hacia la gestión de los gobiernos locales. Ante este escenario, las unidades territoriales tienen la responsabilidad de convertirse en fuentes de información confiable y accesible para la ciudadanía.
Para lograrlo, es fundamental que se implementen estrategias de verificación y difusión de contenido que desmientan las fake news y ofrezcan datos claros y verificables sobre cada asunto de interés público. Un enfoque educativo también es necesario: las campañas de alfabetización digital, orientadas a ayudar a la ciudadanía a identificar fuentes confiables, son indispensables para fomentar una cultura informada y menos susceptible a la manipulación mediática.
Una visión de futuro
La digitalización de la comunicación gubernamental, si bien plantea desafíos, ofrece un terreno fértil para la construcción de una relación de confianza y colaboración entre la comunidad y sus autoridades. Las municipalidades deben liderar este proceso, proporcionando plataformas digitales inclusivas, transparentes y seguras, donde la ciudadanía pueda participar de manera informada, reduciendo el espacio para la desinformación y combatiendo el desinterés con una comunicación relevante y cercana.
Desde Miradas 609, creemos que es posible construir un futuro donde la participación ciudadana sea protagonista en los entornos digitales, y donde las autoridades locales se conviertan en aliados confiables que empoderen a cada persona para contribuir en los temas que afectan su comunidad.
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